Mundo Obrero

ENTREVISTA

Ana Natalucci: “El problema es cómo se democratizan los sindicatos”

La Izquierda Diario habló con la investigadora del Conicet especializada en temas sindicales. Moyano, los Gordos y la crisis de la CGT. El “modelo sindical” y el lugar de la izquierda.

Eduardo Castilla

@castillaeduardo

Sábado 10 de febrero | Edición del día

Foto: LPO

Cuando los días se cuentan en forma regresiva hacia la movilización del 21 de febrero, la crisis al interior de la CGT no deja de desarrollarse. Con una verdadera fractura expuesta, las diversas alas de la burocracia sindical van delineando sus posturas en relación a la relación con el gobierno y su política de ajuste.

Mientras el moyanismo y sectores del kirchnerismo ratifican la movilización que tendrá lugar en menos de dos semanas, desde la burocracia sindical más afín al gobierno se repite que se trata de una “marcha de Camioneros”. Si los segundos confirman su negativa a enfrentar siquiera parte del ajuste, los primeros lo hacen de manera moderada, negándose a llamar a una medida como el paro nacional que permitiría masificar realmente la movilización.

Para delinear mejor las divisiones que cruzan al mundo de la burocracia sindical. La Izquierda Diario habló con Ana Natalucci. Es investigadora del Conicet, docente en la UBA y especialista en temas relacionados al mundo sindical.

Junto a Paula Abal Medina y Fernando Rosso escribió ¿Existe la clase obrera? (Capital Intelectual, 2017), analizando allí la situación del sindicalismo peronista durante el ciclo kirchnerista.

¿Cómo ves las actuales divisiones de la CGT?

Respecto de las divisiones de la CGT no son divisiones actuales, sino que vienen desde los 90 debido a los diferentes posicionamientos frente a las políticas neoliberales. La disputa entre Moyano y el sector que llamamos “los Gordos” viene desde la conformación del MTA en 1994. En ese momento, la decisión del MTA fue no romper con la CGT, sino conformar un alineamiento interno. Y esto le permitió establecer alianzas con sectores que también enfrentaban al neoliberalismo.

En 2016 lo que se intentó frente a un gobierno no peronista y con un perfil de clase ya marcado fue un intento de reunificar todos los nucleamientos bajo una conducción. La elección de un triunvirato, en una estructura vertical como la sindical, muestra ya que esa unificación no estaba resuelta, sino que en ese Confederal de agosto se había dado el primer pasado.

El triunvirato tuvo problemas porque la situación fue empeorando y el conflicto social ascendiendo. Y lo que queda claro es que las diferencias al interior de la CGT no son coyunturales, sino respecto a qué implica negociar con el gobierno, la defensa de las bases, etc. Esta situación además agravó otra cuestión que estaba latente relacionada con los estilos, enemistades a nivel de los dirigentes. Pero el problema creo que es más de fondo.

¿Expresan problemas de fondo del llamado “modelo sindical”?

Ese problema creo que tiene que ver con la posición frente al neoliberalismo y sobre todo de representatividad de las bases. Por ello, no me parece que sea un problema del “modelo sindical”. Es decir, el núcleo de la discusión -y más en este momento- no tiene que ser discutir la negociación colectiva por rama de actividad y con ello contribuir a los deseos del empresariado del debilitamiento del actor sindical. Sí creo que hay un sector dentro del sindicalismo proclive a la negociación, aún cuando esto no considere las demandas de las bases y la pérdida sostenida de beneficios y derechos. Sería difícil entender porque hay sectores como Alimentación, Comercio, Sanidad o la UOM que no están en conflicto permanente al ver la afectación que sufren sus representados respecto de la política económica.

Para resumir, no creo que sea tanto un problema del “modelo sindical” como unificación de la representación colectiva, sino más bien de cómo se democratizan los sindicatos y como expresan a sus representados. Y para esto es imprescindible la participación de las bases.

¿Cuánto juegan en estas tensiones los liderazgos individuales? ¿Cuánto los problemas de los dirigentes con el Poder Judicial?

Yo no soy abogada, pero cuando he querido avergiuar sobre las causas lo primero que observo es que parecen causas armadas. Una especie de apriete indirecto del Poder Ejecutivo. Pasó con todos los gobiernos, creo que con el actual la situación se agravó por dos motivos. La primera porque, más allá de su lenguaje republicano, la independiencia entre poderes está sumamenente desvirtuada. Es evidente la utilización política de las causas por supuesta corrupción. Y esto es a nivel regional, no sólo local.

La segunda es que el gobierno tiene una agenda de ataque directo a los derechos de los trabajadores, el proyecto de ley de reforma laboral es clave para entender esto. Y precisamente por eso el gobierno necesita condicionar cualquier resistencia. No me parece causal que la aparición de causas contra Moyano hayan aparecido cuando la Secretaria Gremial, conducida por Pablo Moyano, participó de las marchas contra las reformas previsionales y laborales y esto favoreció que senadores peronistas se negaran a tratar el proyecto laboral. Es como el huevo y la gallina, no sabemos que apareció primero, pero hay una coincidencia extraña.

Esto no quiere decir que el sindicalismo no esté atravesado por la corrupción. De hecho, lo reconoció Juan Carlos Schmid en la última conferencia de prensa en CGT el 31 de enero pasado. Pero no creo que en el sindicalismo haya más corrupción que en otras áreas sociales. Y tampoco desconocer que los involucrados son una decena, veintena y en el universo sindical hay cerca de 38mil dirigentes entre integrantes de comisiones directivas, seccionales, comisiones internas y delegados.

Sobre el problema de los liderazgos, creo que tiene relación con enfrentamientos entre Moyano y otros dirigentes. Que no son nuevos, sino que tienen larga data. También fue una situación de 2004 y 2005 cuando se discutió si Moyano debía ser el secretario general de la CGT. En el kirchnerismo eso se resolvió relativamente rápido por el pasado de lucha contra el neoliberalismo de Moyano y su representación sobre los trabajadores de su actividad. No hay que desconocer que en 2012 cuando se conformaron las CGT Azopardo y Alsina el liderazgo de Moyano se vio debilitado. Esa discusión se cerró cuando Moyano se retiró de cargos internos en la CGT. Pero creo que hoy es parte de la disputa.

¿Cómo ves el enfrentamiento entre Moyano y el gobierno nacional?

Ahí hay dos cuestiones. Por un lado, Moyano al interior del sindicalismo no representa el sector combativo. Sino un estilo que llamamos vandorista, que tampoco es participacionista; sino que utiliza la movilización -paro o marchas- para negociar en mejores condiciones. Por otro lado, es innegable que Moyano (como buen sindicalista peronista que es en el sentido tradicional del término) tiene clara su base de representación. El convenio colectivo de Camioneros es paradigmático en este sentido.

Precisamente por este apego a las bases es que en momentos de ofensiva contra la clase trabajadora, se alió con sectores combativos. Eso fue el MTA. Dicho rápido: Moyano no era de los sectores más combativos y se alío con sectores combativos.

¿Cuánto influye el peso del sindicalismo combativo en la crisis del modelo sindical y en las tensiones con el gobierno?

El sector combativo tiene una larga data en el sindicalismo. Hoy identificaría tres sectores: la Corriente Federal de los Trabajadores (CFT), las dos CTA y el sindicalismo clasista.

Todos ellos, aún con sus modos diferentes, lo que hicieron desde diciembre de 2015 fue mantener un espacio, la palabra, una posición respecto de que el macrismo no es hegemónico, que este modelo económico no le cierra a todos los argentinos. Moyano se incorporó tardíamente como él mismo reconoció en TN hace pocos días. Ahora, aunque sea tardía por lo que Moyano significa y la tracción que tiene en ciertos sectores puede anticiparse una potenciación del conflicto. Que nos lleva a preguntarnos como va a seguir el gobierno.

Desde ese lugar me parece que tanto el trotskismo, las CTA y la CFT han hecho un aporte fundamental a todo este proceso de movilización y de cuestionamiento, sobre todo, a la política económica del gobierno.

Tengo mis dudas de cuanto el sindicalismo combativo y el trotskismo cuestionan al modelo sindical. De alguna manera, es una discusión que quedó vieja. En los últimos años, lo que se observa es que todos se metieron en los sindicatos, intentan ganar comisiones internas, delegaciones o la conducción de un gremio. Esto demuestra que hay un acuerdo respecto de que representación de los intereses colectivos debe hacerse modo de colectivo por rama.

Lo que sí me parece que ponen en duda es la democracia, la representatividad, de cómo se sostiene la representatividad de las bases y, fundamentalmente, como participan las bases en la vida de los sindicatos. Entre 2012 y 2013, sectores de la CGT -como Facundo Moyano- presentaron proyectos de ley en este sentido. Luego lamentablemente no siguieron por ese camino.

Volviendo a la pregunta, creo que las crisis son oportunidades para discutir lo que hacemos todos los días, como nos organizamos y como estructuramos eso que hacemos. Y esta crisis también puede permitir recuperar ese debate tan necesario.







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